dimarts, 24 d’abril del 2012

Juan Marsé. Si te dicen que caí (1973)


Cuenta que al levantar el borde de la sábana que cubría al ahogado, revivió en la cenagosa profundidad de pantano de sus ojos abiertos un barrio de solares ruinosos y tronchados geranios cruzado de punta a punta silbidos de afilador, un remoto espejismo traspasado por el aullido azul de la verdad. (...)

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(...), ya ni arrestos mentales tenían para verse con la cara tapada por el pasamontañas y pistola en mano empujando la puerta giratoria de un Banco o colocando un explosivo. Hombres de hierro, forjados en tantas batallas, soñando como niños.

FIN

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